El escalofriante Callejón de huesos de ballena del ártico ruso

 
¿Conoces la tundra siberiana? Es una región biográfica polar que se extiende principalmente por el hemisferio norte; Siberia, Alaska, norte de Canadá, Sur de Groenlandia y la costa ártica de Europa. Su característica principal es un subsuelo helado con falta de vegetación arbórea. El suelo está cubierto de musgo y líquenes y suele ser pantanoso con turberas en muchos sitios. No podemos decir que sea un lugar muy acogedor pero te aseguramos que hay un lugar, justo en la tundra siberiana, mucho más inquietante y extraño; El callejón de huesos de ballena.
 
El callejón de huesos de ballena, ¿otro Stonehenge?
 
¿Has oído hablar de Stonehenge, situado cerca de Amesbury, en el condado de Wiltshire, Inglaterra? Stonehenge es una formación de rocas metamórficas distribuidas en cuatro circunferencias concéntricas datadas oficialmente a finales del neolítico (siglo XX a. C.). La finalidad que tuvo la construcción de este gran monumento no se sabe con certeza, pero se supone que se utilizaba como templo religioso, monumento funerario u observatorio astronómico para predecir las estaciones.
 
 
El callejón de huesos de ballena nos recuerda mucho a esta formación rocosa de Stonehenge, lo que atrajo a numerosos curiosos y consiguió la atención de medio mundo hace más de 50 años. Como en el caso del Stonehenge, sabemos más bien poco de esta formación, nada casual, de huesos de ballena pero te damos algunos datos.
 
 
El callejón de huesos de ballena se encuentra en la isla de Yttygran, a unos 82 kilómetros de la costa de Alaska. Una vez llegas allí, te encuentras con un recorrido de 550 metros bordeado de costillas de ballena, mandíbulas y vértebras incrustadas directamente en el suelo, tal y como aparece en la fotografía.
 
Si sigues este tenebroso camino hasta el fondo llegarás a un claro abierto. En ese lugar, dicen los arqueólogos, se hallaban los altares hechos con cráneos de ballenas gigantes emplazados sobre hoyos cuadrados que se llenaban de toneladas de carne.
 
De la misma manera que ocurre con Stonehenge, las personas que construyeron este lugar hace mucho tiempo que se fueron y se llevaron con ellos las respuestas de muchas de las preguntas que nos hacemos hoy en día, por ejemplo: ¿Cuál era el objetivo de este tenebroso y espeluznante lugar? Lo único que tenemos a día de hoy son las hipótesis de algunos investigadores que sostienen que este lugar podría haber sido un terreno sagrado compartido por las numerosas y dispersas tribus inuit. El término “Inuit” significa “la gente”, “inuk” en singular quiere decir hombre o persona. Esta es la palabra que se considera oficial ya que la voz esquimal se considera despectiva y ha caído en desuso en Canadá aunque en Groenlandia se utilizan los dos términos.
 
Hipótesis sobre el origen del callejón de huesos de ballena
 
Se sabe que esos huesos datan del siglo XIV. En esa época se vivió una edad de hielo en miniatura, sobretodo en las zonas árticas, lo que provocó una tremenda escasez de alimentos en todo el mundo. Seguramente ese terreno común se utilizó como la manera que tenían los pescadores y los cazadores de compartir sus riquezas o quizá incluso sirviera para resolver algunas disputas entre los habitantes de la zona. También cabe la posibilidad que esos huesos fueran el camino a un lugar sagrado, donde tal vez se realizaban sacrificios como ofrenda para tener una buena caza que asegurara los alimentos. Es importante tener en mente que todas estas hipótesis debemos tomarlas con mucho cuidado y con cierta distancia ya que son meramente especulaciones sin ninguna base científica que las respalde.
 
Como ocurre en numerosas ocasiones, los antropólogos que estudian un lugar tarda un par de siglos en llegar a la misma respuesta que los nativos de la zona ya tienen desde el primer día. Si hacemos caso de esa afirmación, a día de hoy, los yupik que habitan allí dicen que este lugar no era más que un centro de reunión donde los cazadores descuartizaban sus capturas. Según su opinión no existe ninguna otra explicación ni espiritual ni religiosa para este sitio, así que simplemente esto vendría a ser la “charcutería de barrio” del mar de Bering y no hay que buscar más orígenes extraños.
 
Seguramente a los más curiosos de nuestros lectores les han entrado ganas de planear su próximo viaje con destino al hemisferio norte, en busca de esta curiosa construcción y así hacer sus propias conjeturas. ¿Serías tu uno de esos aventureros que se adentraría en ese callejón de huesos de ballena para investigar su origen y objetivo de ser? Si pensamos en todos los datos que te hemos dado hasta ahora, ¿qué opinas tu?, ¿qué hipótesis tienes sobre el origen y objetivo de estos huesos colocados de manera tan extraña?

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