10 de las Mejores Pelis de Terror en 2016

 
El 2016 alimentó nuestras expectativas y nos entregó una desilusión tras otra pero por suerte, el género de terror parece ser de los pocos que ha logrado prosperar con películas que bien merecen formar parte de los mejores estrenos del año. Por eso aquí les contamos sobre las mejores producciones, aunque muchas de ellas no pasaron por nuestra cartelera.
 
 
10. The Shallows (dir. Jaume Collet-Serra)
 
 
The Shallows es básicamente una situación que se extiende por cerca de dos horas, la anécdota que da inicio a Jaws, es estirada por Jaume Collet-Serra (director de entre otras Orphan) para dar paso a una película absurdamente hija de su tiempo -y que funciona por lo mismo- que se regocija en el imaginario fitness de las actividades outdoors. Un retrato audiovisual innecesariamente hijo del nuevo milenio, en el cual la protagonista  Nancy, interpretada por Blake Lively, es básicamente un superhéroe sin capa que puede hacer uso de todos los recursos que el “guión” le indica utilizar para sobrevivir. Una película absurdamente instrumentista, basada en la técnica y no en la historia, una película que es una muestra del terror millennial.
 
 
9. The Invitation (dir. Karyn Kusama)
 
 
Karyn Kusama explora el horror del duelo en una película que con muy pocos elementos logra contener una pesadilla en la que la desconfianza y las creencias ciegas nos entregan un breve -pero desesperante- relato sobre las relaciones humanas. Una noche que se suponía iba a tratar de reconciliación y cierre para la ex pareja conformada por Will (Logan Marshall-Green) y Eden (Tammy Blanchard) es puesta en entredicho gracias a la intervención de Dario Nah Michiel Huisman.    
 
 
8. Lights Out (dir. David F. Sandberg)
 
 
Una presencia del más allá ha regresado y hará lo posible por no ser separada de su mejor amiga Rebecca (Teresa Palmer), sin importar lo que sus hijos hagan. Cuando las luces se apagan el terror se apodera de la casa. La claustrofobia y la economía de elementos han estado presentes en el grueso de las películas de terror de este año, ciertamente en un alto porcentaje de las películas de esta lista. Pareciera como si los nuevos talentos tratasen de alejarse de la ostentosa fórmula que tiene al género tan desgastado y hallar un pequeño lugar en la sobrepoblada industria con producciones más baratas y narrativamente más efectivas. Lights Out es un buen ejemplo de este fenómeno, es una buena película, pero la propuesta termina siendo mejor que el resultado.
 
 
7. Train To Busan (dir. Sang-ho Yeon)
 
 
Cuando creíamos que nada podía revivir al desgastado subgénero de zombies (MUCHAS GRACIAS HOLLYWOOD), el cine coreano hace lo suyo por renovar este sobre-explotado imaginario. Un padre, de esos que trabajan demasiado y acostumbran romperle el corazón a sus pequeñas hijas, se encuentra en medio de una catástrofe biológica y debe hacer lo que todo esclavo del capitalismo corporativo teme más: Cooperar con otras personas en calidad de iguales, revelando la carnívora naturaleza de nuestro sistema socio-económico que es una última instancia,  la verdadera metáfora que esconden este tipo de historias. Con esta película, Sang-ho Yeon se suma al resto de sus compatriotas realizadores que han hecho lo suyo por elevar el nivel de los estrenos de este año.
 
 
6. Green Room (dir. Jeremy Saulnier)
 
 
Una banda punk con aversión a las redes sociales se enfrente con una organizada comunidad de neo-nazis en la nueva película de la gran promesa del género, Jeremy Saulnier. Un homenaje al gore de la vieja escuela y al cine que se esfuerza por construir el terror de a poco, evitando los efectos facilistas que funcionan como atajos. Protagonizada por prominentes figuras indies como Anton Yelchin, fallecido este 2016 y Alia Shawkat aunque el gran premio se lo lleva don Patrick Stewart en un rol que le otorga un merecido giro a su currículum.
 
 
5. The Neon Demon (dir. Nicolas Winding Refn)
 
 
Algunos lo aman. Muchos lo odian. Pero imposible negar que el danés Nicolas Winding Refn es dueño de un estilo instantáneamente reconocible. En ésta, la que ha declarado su cinta más personal, explora la obsesión y el vampirismo (metafórico y literal) de la industria de la moda, un rubro donde la superficie es objeto de culto – una religión. La historia sigue a Jesse (Elle Fanning) una joven bella e ingenua que aspira a formar parte de la industria, y que rápidamente descubre que el éxito se acompaña de la envidia de quienes la rodean. Abucheada en Cannes por sus personajes distantes y unidimensionales, y la austeridad de su tono (sin tomar en cuenta que, para la historia que cuenta, estos atributos son perfectamente coherentes), esta cinta tan polarizante como bella de ver es una experiencia cuya apreciación queda en absoluto bajo el escrutinio del espectador.
 
 
4. Don´t Breathe (dir. Fede Álvarez)
 
 
Una de las más gratas sorpresas del 2016, de la mano Fede Álvarez, Don’t Breathe tiene esa nostalgia setentera de película B, sin ser necesariamente una película setentera, ni una película B. Su ingenio está en aprovechar los paralelos entre la crisis económica de los ’70 y la crisis actual para hablar de la guerra, las muertes, los accidentes, la falta de oportunidades, la venganza, y la suerte, agregando algo que solíamos encontrar en el cine de aquella época: Un comentario social ¿Su premisa? Tres cuasi ladrones entran en la casa de un veterano de guerra ciego para robarlo lo que se supone es una pequeña fortuna obtenida como indemnización tras un fatal accidente de tránsito sufrido por su hija., pero ¿saben qué es lo mejor? que no nos permite caer en la tentación tan contemporánea de la victimización.
 
 
3. The Witch (dir. Robert Eggers)
 
 
Cuando se estrenó muchos se adelantaron en nombrarla la mejor película de terror del año. Lamentablemente, esta ópera prima de Robert Eggers no puede por sobre The Wailing, sin embargo, es una de las producciones más perturbadoras de este 2016 (a parte de las elecciones presidenciales en USA), una historia de terror que ocurre al centro del origen de todo terror: La familia, y que devela las amenazas subyacentes en las relaciones de sangre con un relato que mezcla la tortuosa relación entre tradición cristiana y sexualidad,  a través de la transición sufrida por Thomasin (Anya Taylor-Joy) de niña a mujer.
 
 
2. 10 Cloverfield Lane (dir. Dan Trachtenberg)
 
 
En un año donde el cine norteamericano ha sido francamente exánime, Dan Trachtenberg entregó, durante el primer trimestre, uno de sus puntos álgidos. Una monster movie donde los monstruos son más metáfora que efectos visuales, más humanos que extraterrestres, 10 Cloverfield Lane es uno de esos debuts fílmicos donde el director maximiza los escasos recursos que posee y prueba, por enésima vez, que una historia fuerte, envolvente, y económica, con personajes fascinantes, es diez mil veces mejor que un caos pirotécnico. Huyendo del desastroso final de una relación, Michelle (Mary Elizabeth Winstead) sufre un accidente automovilístico y despierta en el sótano de un misterioso hombre (John Goodman) que insiste en haberla salvado de un apocalipsis químico que afectó al país entero. ¿Es verdad? ¿O es Michelle presa de un hombre que transita una peligrosa línea entre ser inventivo y paranoico?
 
 
1. The Wailing (dir. Hong-jin Na)
 
 
Probablemente la más ecléctica de las cintas de esta lista, The Wailing aúna bajo un solo paraguas narrativo géneros tan disímiles como el horror psicológico, el drama familiar, la intriga policíaca y un sentido del humor que parece directamente salido de la mente de los Coen. Y aun así, dentro de este caos aparente (tanto en forma como en contenido), se esconde una de las historias más fascinantes del año, tan llena de excentricidades como de momentos puramente fascinantes. Cuando una misteriosa enfermedad diezma a un idílico pueblo coreano, todas las miradas se posan sobre un misterioso visitante japonés que esconde sorpresas mucho más bizarras de lo que Jong-Goo, el torpe policía protagonista, se atreve a sospechar. Parte alegoría política, parte relato folclórico, The Wailing es aquella curiosa narración que parece sostenerse sólo en la base de su impredictibilidad, pero que vista con cuidado, esconde la exquisitez de una realización impecable, y sobretodo, inolvidable.
 
 
Y si la lista se les hace muy corta, tenemos un par de menciones honrosas para Under The Shadow (dir. Babak Anvari) película iraní que narra una historia de espíritus que acosan a una madre y una hija pero que en realidad son una metáfora de la opresión que está llevándose lentamente a cabo gracias al triunfo de las facciones conservadoras en la guerra.  
 
Y Cell (dir. Tod Williams) adaptada de la novela de Stephen King y protagonizada por John Cusack y Samuel L. Jackson, la película nos presenta un sentido retrato de nuestra enfermiza co-dependencia a la tecnología y sus dispositivos, con un final muy estilo King.

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