8 famosas prostitutas de la historia.

Las mujeres de este reportaje tienen tres cosas en común: sus historias son reales, todas alcanzaron la gloria y empezaron siendo meretrices.

Victorine MeurentUna ramera en el Louvre.

¿Quién era? Una joven francesa, hija de una modesta pareja de artistas, que soñaba con ser pintora. 
Una Lolita precoz: A los 16 años empezó a trabajar posando como modelo, pero la necesidad la empujó a la prostitución.
 
Especialidad erótica: Su juventud la hizo una pieza muy cotizada para los maduros clientes del local donde estaba empleada, uno de los más famosos burdeles parisinos. Y su mayor talento sexual, según los cronistas, era masajear todo el cuerpo de sus clientes con sus carnosos senos.
 
Musa expresionista: Fue inspiración para el pintor Edouard Manet, quien, fascinado por su cabellera cobriza, la convirtió en su amante y en su modelo preferida, inmortalizada en varios lienzos. Entre ellos: El almuerzo campestre y Olympia, que pueden admirarse en el Museo del Louvre. 
 
Alumna aplicada: Pero Victorine no se limitó a retozar con su protector y a posar desnuda para él. Aprendió la técnica de su arte y, con los años, ella también se convirtió en pintora. Logró cierta notoriedad con el lienzo Un burgués de Nuremberg. Tristemente, ninguna de sus obras ha llegado hasta nosotros.

 

Madame PompadourConcubina que amó el arte y la ciencia

¿Quién era? Jeanne-Antoinette Poisson, quien llegó a ser una influyente cortesana de Versalles.
 
Su especialidad erótica: Flagelar a sus clientes y atarlos con arneses. Era lo que hoy se llama una dominatrix. El rey Luis XV se prendó de ella en sus visitas al salón donde la chica ejercía las artes del castigo. 
 
Lucha de arpías: Ya en palacio, luchó por los favores del rey con su otra favorita, la duquesa de Chateauroux. Para librarse de ella, la concubina usó la magia negra y el veneno. Y su rival, temiendo por su vida, se retiró a un convento. 
 
No era tan mala: La Pompadour se reveló como una sensible mecenas de científicos y artistas. 
Elogio póstumo: Prueba de su gran labor es que, tras su muerte en 1764, Voltaire escribió: “¿Cómo es que toda Francia no llora? Si este es el Siglo de las Luces, en parte se lo debemos a ella”.

 

Teodora de BizancioLlegó a conventirse en la gran emperatriz de la Cristiandad.

¿Quién era? Una joven de portentosa belleza nacida en Creta (en 503) y que emigró a Constantinopla. Para huir de la miseria, empezó a trabajar con sólo 16 años en una casa de citas. Su especialidad erótica: Se hizo famosa protagonizando un curioso striptease: Se tumbaba desnuda sobre el escenario, abriendo bien las piernas mientras unos esclavos cu­brían con grano las partes estratégicas de su anatomía. Entonces, aparecían seis gansos que picoteaban los granos mientras ella se convulsionaba de placer. Acosada por sus admiradores, la hermosa Teodora vendió muy caros sus favores. Y así, a los 19 años tenía ya su propio lupanar. 
 
Su redención: Tras convertirse al cristianismo, Teodora abandonó su antigua profesión y se transformó en hilandera. Trabajaba en un taller cercano a palacio, y allí conoció al príncipe Justiniano, heredero del trono, quien se enamoró y se casó con ella. 
 
La emperatriz bondadosa: Cuando Justiniano se convirtió en emperador, Teodora no se olvidó de sus viejas compañeras, las prostitutas. La emperatriz decretó leyes que convirtieron en proscritos a los proxenetas, y las rameras del reino fueron “conminadas” a abandonar su profesión en el plazo de tres meses. Las que no lo hicieron fueron recluidas en un palacio bautizado como “El castillo del arrepentimiento”, donde se las sometió a un programa de reeducación, con clases de poesía, música, canto y buenas maneras. Y si alguna pupila quería casarse, la propia emperatriz le pagaba una generosa dote.
 
 
Scylla Una meretriz que derrotó a la viciosa Mesalina y salvó la vida del emperador Claudio
 
¿Quien era? Según relata Suetonio en su obra Historias de putas famosas, era la mayor ramera de Roma.
 
Especialidad erótica: En la puerta de su casa colgaba este aviso: “Doy placer a tres hombres a la vez con mis tres agujeros. Aunque vayáis con prisa, entrad”. 
 
Un duelo épico: La emperatriz Mesalina retó a Scylla a ver quién satisfacía a más hombres en una noche. El duelo sexual duró horas, hasta que el emperador Claudio, fascinado por la chica, le aconsejó que se dejara ganar si no quería que Mesalina la hiciera matar.
 
Agradecida: Scylla se convirtió en espía y confidente de Claudio, y le avisó de que Mesalina y su amante iban a asesinarle. Y la emperatriz perdió la cabeza.
 
 
Julia BuletteLa madame benefactora de enfermos y de esclavos
¿Quién era? La madame del mayor burdel de Virginia City. 
 
Su especialidad erótica: Ella no ejercía, pero presumía de tener las chicas mejores y más limpias del estado.
 
Un gran corazón: Miss Bulette odiaba la injusticia, y convirtió su casa en un refugio para los esclavos fugitivos. Pero se ganó definitivamente el cariño de sus vecinos cuando se desató una epidemia de tifus y ella transformó el lupanar en hospital para cuidar, junto a sus chicas, de los pacientes.
 
 

Joan CrawfordDe actriz del porno lésbico a estrella de Johnny Guitar.

¿Quién fue? Su auténtico nombre era Lucille LeSueur, y llegó a convertirse en una de las más grandes estrellas del cine de todos los tiempos. 
 
Call-girl: Llegó a Hollywood en 1920, acariciando el sueño de ser bailarina y actriz. Pero como tantas otras chicas, no encontró trabajo y acabó dedicándose a la prostitución; con una salvedad… Era lesbiana, y sus clientes fueron casi siempre mujeres.
 
Su especialidad erótica: Su portentosa lengua. Según dijo de ella la escritora Tallulah Bank­head, quien gozó de sus servicios en varias ocasiones: “Podía llevarte a las puertas del paraíso con un par de movimientos de su lengua”. 
Su salto a la fama: No fueron años fáciles para ella. En 1922 fue arrestada por ejercer la prostitución, y rodó varias cintas pornográficas. Pero su suerte cambió al conocer a la periodista Hedda Hopper, quién la recomendó en la Warner Bros. 
 
Nació una estrella: El resto es historia del cine. Con el nombre artístico de Joan Crawford se convirtió en una diva de la pantalla, y protagonizó filmes como ¿Qué fue de Baby Jane? (1962). Aunque siempre se la recordará por su papel de Vienna, la mítica heroína de Johnny Guitar (1954).

 

Belva GartnerCorista que reinó en Broadway

¿Quién era? Un ama de casa de Chicago que, en 1924, llevaba una doble vida: era corista en un show erótico y se sacaba un sobresueldo “montándoselo” con los clientes del local. 
 
Especialidad erótica: “Polvos” rápidos en los coches de sus ligues.
Su peor noche: Un tipo la chantajeó amenazándola con contarle todo a su marido. Ella perdió los estribos y le mató a tiros. 
 
Su gran suerte: La procesaron por asesinato, pero su abogado logró confundir al jurado y logró que la chica ¡fuera absuelta! 
 
Salto al éxito: Se asoció con otra chica que había conocido en la cárcel, Beulah Annan, y juntas se lanzaron al mundo del espec­táculo: protagonizaron una obra basada en sus azarosas vidas. Beulah falleció al año, de tuberculosis, pero Belva llegó a ser una estrella.
 
Tras triunfar como actriz, Belva dejó los escenarios en 1946 y se casó con un magnate europeo.
La historia de Belva inspiró el personaje de Roxie Hart, la “heroína” del musical Chicago que encarnó Renée Zellweger.
 

 

Lorraine PageJusticiera urbana y escritora de obras eróticas

¿Quién es? Una mujer policía de Los Ángeles que, por su adicción a las drogas, se convirtió en puta callejera.
 
Especialidad erótica: “Trabajos bucales” a los conductores de Hollywood Boulevard por el precio de una dosis.
 
Su gran hazaña: Varias prostitutas aparecieron en las cunetas asesinadas a martillazos por un psycho-killer. Ella ayudó a sus ex-compañeros a capturar al criminal haciendo de cebo. 
 
Reformada: Curada de su adicción, la ex policía se convirtió en activista en pro de los derechos de las prostitutas.

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