Piraha, el lenguaje más difícil de aprender en el mundo

 
Hablar más que nuestra lengua materna se ha convertido en un requisito indispensable en este mundo moderno y globalizado, pero para algunos pueblos aislados en sitios remotos, esto es innecesario y para los extraños aprender su lenguaje es casi imposible. Este es el caso de los indígenas Piraha, cuyo lenguaje ha sido descrito como el más difícil de aprender en todo el mundo. Entérate las razones.
 
En la selva de Brasil se habla el lenguaje Piraha, un dialecto casi imposible de dominar
 
Los Piraha son una tribu indígena de cazadores y recolectores cuyo origen está en el Amazonas de Brasil, que habitan principalmente a orillas del río Maici.
 
El pueblo de Piraha no se llaman a sí mismos Pirahas, sino Hi’aiti’ihi ‘, traducido aproximadamente como “los rectos”. El idioma que hablan se conoce como Piraha también y es un factor muy importante para su cultura y para su identidad grupal.
 
Este idioma ha despertado gran interés en antropólogos y lingüistas durante años, pues es absolutamente diferente a cualquier otro dialecto conocido en la historia humana.
 
Para empezar, un dato curioso: Los miembros del pueblo Piraha pueden silbar su idioma para comunicarse. De hecho, es precisamente de esta forma como sus hombres se comunican cuando van a cazar a la selva.
 
Pero este no es el único rasgo asombroso de este idioma. Cuenta con varios rasgos únicos, sobre los cuales se ha especulado que puedan estar relacionados.
 
El Pirahã es el único dialecto sobreviviente de la lengua Mura, todos los demás se han extinguido con el paso de los últimos siglos, dado que la mayoría de los grupos de gente Mura han pasado a hablar portugués.
 
Se estima que actualmente tiene apenas entre 250 y 380 hablantes. Sin embargo, no está en peligro inmediato de extinción, ya que su uso es extenso entre la comunidad Pirahã, la cual es principalmente monolingüe.
 
 
La lengua Pirahã ha despertado polémicas por algunas afirmaciones que se han hecho sobre ella, por ejemplo, que proporciona evidencia de la “relatividad lingüística”, que se refiere a como el idioma afecta al modo en que razona una persona. El problema se agrava por la simple dificultad de aprender el idioma, dado que el número de lingüistas con experiencia en Pirahã es muy pequeño.
 
Al parecer, este asombroso idioma no tiene cláusulas relativas o recursividad gramatical, aunque este último aspecto no está del todo claro. Si este lenguaje realmente presenta una falta de recursividad, entonces contradiría la teoría propuesta por Chomsky, Hauser y Fitch (2002) sobre que la recursividad es una propiedad de lenguaje crucial y exclusivamente humana. La recursividad se define como la capacidad de las lenguas para generar un número infinito de construcciones sintácticas a partir de un pequeño conjunto de unidades abstractas y reglas.
 
Además, sus siete consonantes y tres vocales son las menos conocidas de cualquier idioma. Sus hablantes no cuentan, no numeran, pues este idioma no tiene palabras para números precisos. De hecho, a pesar de los esfuerzos para enseñárselo, los investigadores afirman que parecen incapaces de aprender aritmética.
 
Hay una teoría en disputa sobre este idioma que apunta que tampoco cuenta con terminología para los colores. Las palabras de color registradas son todas compuestos como bi i sai, “parecido a la sangre”, una construcción que en realidad no es tan poco común.
 
Realmente, un idioma que no se parece a nada que conozcamos.

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