¿Por qué usamos anillos como símbolo de compromiso?

 

En primera instancia podemos pensar que su origen puede estar en la religión católica ya que se nos puede venir la típica imagen de una boda en una iglesia con la novia vestida de blanco, el novio esperándola en el altar junto al sacerdote que oficia la misa y cientos de invitados esperando a que los novios se intercambien esos anillos de compromiso. Pero si abres el abanico de posibilidades de lugares donde oficiar el matrimonio caerás en la cuenta de que el anillo también es el símbolo del compromiso en bodas ejercidas por un concejal, por el alcalde de un pueblo o en bodas donde los amigos realizan la ceremonia. Es decir, los anillos no son elementos propios de la religión cristiana.
 
Ni mucho menos es así. Es más, este hecho pasó de civilización en civilización hasta llegar al catolicismo. Se parte de la idea de que los primeros en realizar esta forma de amor eterno fueron los egipcios, luego los griegos y también, posteriormente, los romanos. Por lo que si echamos cuentas rápidas, el anillo era un símbolo de compromiso como mínimo 2.500 años antes que la llegada de la religión cristiana.
 
Pero, ¿por qué un anillo?
Como ya sabes, el anillo tiene forma circular (no te hemos hecho descubrir nada nuevo con este dato). Esa forma circular se adapta a la perfección a nuestro dedo y permite que podamos portar y lucir en todo momento nuestro anillo sin que nos moleste en nuestro día a día. Pero en su origen la forma de los anillos tienen un significado más profundo que da, aún más si cabe, más importancia al anillo como símbolo de compromiso.
 
Para las antiguas civilizaciones, el círculo tenía un carácter especial siendo un símbolo de perfección. Una figura geométrica que carece de principio y de final, un símbolo de inmortalidad, de perfección absoluta. Es decir, es la figura perfecta para representar la totalidad en la que una pareja se convierte cuando se juran amor eterno. Parece que esta explicación más “filosófica” hace que el anillo tenga ser circular si o si, que si fuera de otra forma no sería lo mismo...
 
¿Dónde lo colocamos?
A veces esta pregunta no es tan fácil de responder. Damos por hecho que el anillo formará parte de alguno de nuestros dedos de nuestra mano pero, ¿en qué dedo de qué mano? Sabrás la respuesta si te fijas en los pequeños detalles o si estás casad@, obviamente.
 
Para las personas que forman parte del grupo mencionado decir que el anillo de matrimonio se coloca en el dedo anular de la izquierda no será ninguna novedad. Esperamos que la justificación a ese por qué si que sea algo por descubrir.
 
Nos volvemos a remontar atrás en el tiempo, en concreto a la civilización griega. Vale, si quieres recrear aún más la situación te citamos que estamos en torno al siglo III a. C. En aquellos tiempos se creía que el dedo anular tenía una característica especial que no poseía el resto de dedos. Resulta que pensaban que había una vena en este dedo que conectaba directamente con el corazón, es más, dicha vena la llamaban “vena del amor” y claro, el amor y el corazón están íntimamente relacionados por lo que era el dedo perfecto para ser el portador del mayor símbolo de compromiso de una pareja.
 
Seguro que estás esperando un relato tan profundo y sobrecogedor para la explicación de por qué se opta por la mano izquierda y no por la mano derecha. Lo sentimos. Hemos buscado y buscado información para comentarla de la forma más insólita posible pero la verdad es que se opta por esta mano porque la mayoría de la gente era diestra, así que se colocaba en la mano izquierda porque estorbaba menos en los quehaceres diarios...
 

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