El queso rallado no tiene queso: alimentos que nos engañan

Imagínate: quieres comprar un coche, en la publicidad dice “vehículo” y cuando te lo entregan te das cuenta que es un patinete y, además, le falta una rueda. Esto es lo que pasa cuando vas a hacer la compra al supermercado, según informa la Organización de Consumidores y Usuarios.
 
Que no te den gato por liebre. Estos son los 7 grupos de alimentos más falsos que un diente de madera:
 
1. No digas jugo, di néctar
Aunque en tu cabeza exista como jugoo, un néctar no es un jugo: tiene la mitad fruta y la mitad agua con azúcar. Lo peor es que aunque sean zumos falsos, valen más caros que los zumos reales. Y ya no digamos la diferencia, tanto económica como nutritiva y de sabor que habrá entre un néctar y un zumo que te hagas en casa. “La clave es fijarse en la letra pequeño y no en la foto”, aconsejan desde OCU.
 
2. No digas jamón, di York
York es una casa real y una ciudad inglesa. Lo que no es, es jamón. “Bajo la denominación ‘York’ no hay jamón sino otras carnes de cerdo. Preparadas de la misma forma, pero de piezas menos nobles… y más baratas”. Y ojo al dato con las promesas de jugosidad: “En contra de lo que parece, es de menor calidad que otros (tiene más agua y menos jamón)”.
 
3. No digas queso, di rallado de grasas vegetales con madera
Gracias al concepto "rallado" se han perpetrados auténticos crímenes a la alimentación humanidad. Es el gran cajón desastre dondelas marcas entran todo lo que te imagines y más menos queso. “Pese a llamarse así no tiene queso. Es un producto lácteo con grasas vegetales más baratas que la grasa láctea. No se funde con tanta facilidad como un queso de verdad y suele quemarse al gratinar”. Que se lo digan a la empresa Castle Cheese, que el pasado enero fue multada con 500 mil dólares por añadir pulpa de madera a su queso rallado.
 
4. No digas carne picada, di amasijo de carnes con conservantes y colorantes Entre ese amasijo de fideos de carne es difícil diferenciar qué mezcla de carne contiene. Y todavía es más caer en la cuenta que no todo es carne. “Entre el 65% y el 90% es carne, pero el resto son espesantes, almidones, proteínas de sojas, conservantes y colorantes. Parece barata, pero quizás no lo es tanto si tenemos en cuenta que no todo es carne picada (y que la proporción de grasa es importante)”.
 
5. No digas calamares, di pota Están cortados en anillas, son blancos como los calamares y ya te los imaginas rebozados o con un arroz. Pe ro no son calamares, sino pota, otra especie. “Suelen ser más grandes y más duras. Como consecuencia de este último aspecto, se someten a un procesado con agua y fosfatos para hacerlas más tiernas y blanquearlas. Son considerablemente más baratas que el calamar, y aunque se vendan frescas, lo habitual es que sean descongeladas (debe estar indicado claramente)".
 
6. No digas miel, di miel sin polen y con agua Parece imposible, pero sí: hay mieles falsas. La OCU no lo incluye en su lista, pero Según el estudio llevado a cabo por el científico Vaughn Bryant, de la Universidad de Texas A&M y Food Safety News, encontró que el 76% de mieles compradas en supermercados habían sido ultrafiltradas, es decir, se les había quitado todo el polen que las convierte en un alimento de calidad. Además, algunas estaban mezcladas con agua, edulcorantes baratos y otros ingredientes.
 
7. No digas palitos de cangrejo, di pescado picado sin cangrejo Sabor a cangrejo, colores del cangrejo, pero de cangrejo ni rastro. Por algo en japonés lo llaman “surimi”, que quiere decir “músculo de pescado picado”. Es una solución milenaria del país nipón para darle salida a los pescados que no se vendían. Ahora se hace pasar por cangrejo o langosta y se mezcla ese puré de pescado con azúcares, almidones, fosfatos y potenciadores del sabor.

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