¿Te acusarían de brujería en el siglo XVII?

 
Con el simple hecho de ser mujer, las probabilidades de que se te considere una bruja aumentarían bastante en el siglo XVII. En la época colonial de los Estados Unidos, el 85% de los acusados de brujería eran mujeres.
 
No importaba demasiado si eras pobre o financieramente independiente, igual te podían acusar de brujería. Una supuesta bruja llamada Sarah Good, que fue ahorcada en Salem en 1692, fue condenada a la hoguera por mendigar (una prueba irrefutable de brujería) Por otra parte, 89% de las “brujas” que fueron quemadas en Salem trabajaban para mantenerse o eran esclavas.
 
Si tienes amigas mujeres y sueles reunirte con ellas sin un hombre que las supervise, es una clara señal de brujería. Esto era lo que la Inquisición denominaba “aquelarre”, el culto al demonio.
 
 
¿Discutiste recientemente con alguien? Muchas personas fueron condenadas por brujería debido a que perdieron la paciencia: La ira se consideraba un vínculo con el demonio, y fue “prueba” en los juicios de cientos de brujas.
 
Si además de ser mujer tienes muchos hijos, o no tienes ninguno, estás bajo sospecha. Una mujer muy fértil o infértil podría considerarse una bruja. La lógica detrás de este supuesto era que, en ambos casos, habrías pedido ayuda al demonio para tener hijos o librarte de ellos.
 
¿Entre tu forma de ser destaca la terquedad, sinceridad, la mente abierta o el chisme? Durante los juicios de Salem, estos rasgos de la personalidad fueron citados como una característica típica de quien practicaba la brujería.
 
 
¿Tienes alguna marca de nacimiento? Las pecas y las manchas en la piel eran señales de brujería. Y había una razón muy simple: Las marcas en la piel eran cicatrices de las mordidas hechas por Satanás (creían que las brujas daban de beber su sangre al maligno) Pero una piel libre de manchas también era señal de que una persona había hecho algo demoniaco (como una especie de pacto para alcanzar toda esa belleza) Frecuentemente, el cuerpo de los acusados de brujería era completamente depilado en los tribunales para buscar manchas, o la falta de estas.
 
¿Se ha dañado la leche en tu refrigerador? Si la leche se echaba a perder cerca de una persona, claramente se trataba de una bruja. Otras señales irrefutables eran: Cuando los animales morían cerca de ella (especialmente las vacas), o cuando los niños enfermaban en su presencia.
 
¿Tuviste relaciones sexuales fuera del matrimonio? El sexo fuera del matrimonio (o la simple sospecha del mismo) era una de las señales más grandes de brujería. Muchas veces, incluso una violación resultaba suficiente para condenar a una mujer a la horca o a la hoguera. En 1651, en Salem, Alice Lake fue condenada a morir por brujería en un juicio que duró muy poco, todo porque había tenido sexo y se había embarazado sin estar casada.
 
¿Alguna vez has “predicho” el tu futuro? Intentar predecir el futuro, sobre todo si la previsión tenía que ver con el cónyuge, era una prueba de pacto con el demonio. Una esclava llamada Tituba fue una de las tres primeras mujeres condenadas por brujería en Salem, todo por qué solía jugar a adivinar el nombre del esposo de otras esclavas y de sus amas.
 
¿Tienes una mascota? Una mujer con animales, especialmente gatos, tenía grandes posibilidades de ejercer la brujería. Esto era así pues se creía que estas mascotas tenían una relación directa con Satanás.
 
 
¿Puedes flotar en el agua? Una de las pruebas más recurridas para detectar a una bruja era simple: Le pedían a la persona acusada que flotara en el agua, si lo lograba era condenada por brujería.
 
¿Puedes recitar todos los pasajes de la Biblia? Otra prueba frecuente era pedirles a las personas sospechosas que recitaran de memoria pasajes de la Biblia, pese a que en esa época, muy poca gente sabía leer.
 
¿Ves? No ser acusado de brujería era prácticamente imposible, sobre todo si tenías la desgracia de ser mujer.

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