El deseo de Amy – Creepypasta

Cuando Amy cumplió cuatro años, le hablé sobre el juego de las pestañas. Ya sabes, ese donde cada vez que te encuentras una pestaña cierras los ojos, pides un deseo, respiras profundo y la soplas en el viento. “Si tienes suerte”, le dije, “tu deseo se hará realidad”. Amy reflexionó por un momento y entonces dijo que era un juego estúpido. Me reí y le pedí que nunca más repitiera la palabra estúpido. Recuerdo que me sentí agradecido de que ella no creyera que Santa Claus y El Conejo de Pascua eran estúpidos. Eso sí que habría sido un problema.
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