El Aspidochelone, la tortuga o ballena isla

 
La criatura llamada Aspidochelone aparece descrita en el Physiologus – un texto de voluntad didáctica y de autor desconocido, escrito o recopilado por los Griegos en Alexandría sobre el siglo II d.C,. en él se describen animales y criaturas fantásticas, así como plantas y rocas. Generalmente, se acompañan de anécdotas con simbolismo y moralina relacionados con el ser descrito. 
 
El aspidochelone es una criatura de fábula a la que suele referirse como una gran ballena o gigantesca tortuga. Un gran monstruo marino con espinas a lo largo de su lomo. En las historias se cuenta que su espalda solía ser confundida con una isla escarpada con algunos árboles e incluso dunas de arena. Este monstruo fantástico solía emerger de las profundidades y atraer a los marineros que creían que su espalda era una isla. El aspidochelone, en cierto momento, decidía hundirse, hundiendo el barco que había atracado en su lomo y ahogando a la tripulación del mismo. También se decía que desprendía un olor que atraía a sus presas, normalmente peces, a las que devoraba sin compasión. 
 
El nombre aspidochelone es una palabra que combina dos conceptos griegos “aspis” que significa “caparazón” y “chelone”, “tortuga”. 
 
Imap Umassoursa
 
La cultura griega o alejandrina no es la única que cuenta con peligrosas islas vivientes en su tradición. El pueblo inuit de Groenlandia tiene en sus leyendas al Imap Umassoursa. Este es una criatura marina de tremendas dimensiones que suele ser tomada por una ancha isla. Sorprendiendo a los desgraciados marineros, la bestia se hunde en el agua, ahogando a sus víctimas en las gélidas aguas de estas zonas. 
 
 
A raíz de esta historia, los navegantes inuits, pisaban las aguas poco profundas de las islas con mucha cuidado, temerosos de que se tratara del lomo del terrible animal. 
 
Jasconius
 
En la tradición irlandesa se le conoce como un gran pez que destrozó el barco de San Brandán. A esta bestia, de nombre Jasconius, también se la confundía con una gran isla. 
 
 
La leyenda de San Brandán explica que Brandán y sus compañeros de viaje acamparon en una isla para celebrar la Pascua. El problema surgió cuando encendieron una hoguera: La isla resultó ser el Jaconius que despertó molesto por la fogata. Brandán y sus compañeros tuvieron que huir a toda prisa de vuelta a su barco. 
 
Lyngbakr
 
El Lyngbackr es un monstruo perteneciente al folklore nórdico. De él se habla en la saga de Örvar-Odrr. Al parecer vivía en el mar de Groenlandia. Solía ir acompañanado de otra bestia, de nombre “hafgufa”. 
 
Este animal realizaba el mismo proceso que las criaturas anteriormente mencionadas, cuando los marinos, convencidos de que se trataba de una porción de tierra, subían a su lomo, el lynbackr se sumergía arrastrándolos a las profundidades. Generalmente se decía que se trataba de una gigantesca ballena. 
 
 
Aunque en todos los casos se habla de estas criaturas vivas como fabulas surgidas de la imaginación del hombre, resulta verdaderamente curioso que aparezca un monstruo tan parecido en culturas tan diversas y distantes.

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