Así murieron los habitantes de Pompeya cuando estalló el Vesubio

 
Sin duda una de las erupciones volcánicas más dramáticas de la historia es la acontecida en el año 79 d. C, cuando el monte Vesubio vomitó roca ardiente y ceniza hasta 20 kilómetros más allá de sus lindes para arrasar con las ciudades de Pompeya y Herculano.
 
Existen varias películas, libros e investigaciones al respecto. Tal vez uno de los productos más famosos sea el libro The Last Days of Pompeii de Edward Bulwer-Lytton, y del cual se desprenden algunas adaptaciones notables, como la que hiciera Sergio Leone en 1959 bajo el mismo título. Sin embargo, poco o casi nada se sabe en realidad de las condiciones en las que murieron realmente los habitantes de Pompeya y Herculano. Sólo tenemos conocimiento de que ambas poblaciones quedaron sepultadas bajo un manto denso de piedra derretida.
 
 
Ahora sabemos un poco más al respecto, gracias a un estudio publicado en la revista PLOS One. Cuando el Vesubio hizo erupción muchos habitantes trataron de buscar refugio, cerca de 300 personas consiguieron esconderse en 12 cámaras frente al mar cerca de la ciudad de Herculano. Recientemente, un conjunto de científicos italianos analizó los restos de un centenar de este grupo de personas con la finalidad de determinar por primera vez cómo fueron sus últimos momentos de vida.
 
Más de 1,500 años después del suceso, hoy sabemos que la avalancha de flujos piroclásticos (la nube de cenizas y gases venenosos candentes) que cubrió a estas personas hizo que les hirviera la sangre y que sus cráneos explotaran.
 
Según el estudio publicado en PLOS One, esta terrible forma de morir fue provocada por:
 
Un patrón generalizado de hemorragia inducida por el calor, aumento de la presión intracraneal y estallido del cráneo”.
 
 
Degradación térmica
 
El equipo de arqueólogos de la Universidad de Nápoles estaba analizando los restos óseos cuando descubrieron un polvo negro y rojizo que se encontraba en los huesos: Un detalle que las investigaciones anteriores habían pasado por alto.
 
A través de una espectroscopia de plasma al material, los resultados demostraron que los residuos estaban compuestos, en su mayoría, de óxido de hierro. Esto resultaba difícil de creer, pues se había constatado que el grupo de refugiados no había estado en contacto con objetos metálicos.
 
Entonces, un nuevo análisis permitió al grupo de la Universidad de Nápoles determinar que se trataba de “la degradación térmica hemoproteína de las víctimas de la erupción”. En otras palabras su sangre hizo ebullición.
 
El estudio sugiere que la muerte de estas personas se debió una vaporización veloz de los fluidos corporales y los tejidos blandos debido a la exposición al calor extremo. Así lo revela también le hecho de que los cráneos se encontraran llenos de ceniza, lo que significa que el cerebro se les quemó hasta reducirse a cenizas.
 
El estudio también señala que:
 
La presencia de una ceniza de este tipo en todas las víctimas, incluso las que muestran efectos de un calor menor, proporciona evidencia de que la oleada fue lo suficientemente caliente y fluida para penetrar en la cavidad intracraneal poco después de que desaparecieran los tejidos blandos y los fluidos orgánicos”.
 
El hallazgo es importante, porque se trata de la primera evidencia experimental que muestra una rápida vaporización de los fluidos corporales y de los tejidos blandos producto de la explosión del monte Vesubio.
 
 
Necrología de dos ciudades
 
El estudio realizado por el equipo de arqueólogos de la Universidad de Nápoles nos deja entender un poco mejor cómo ocurrieron los hechos durante la explosión del volcán.
 
Las primeras muertes ocurrieron en Pompeya como resultado del colapso de los techos y los pisos debido a la acumulación de piedra y ceniza durante la fase temprana de la explosión.
 
Posteriormente, y durante un infierno que se postergó horas, los habitantes de Herculano y otros asentamientos fueron sepultados por las nubes de piroclásticas.
 
Una de las cosas más interesantes es que la muerte de los habitantes de Pompeya fue menos trágica porque la temperatura de la erupción fue de 250 a 300 ºC debido a la distancia entre la ciudad y el volcán (10 kilómetros) Este hecho provocó que las personas murieran al instante pero no que sus cuerpos se vaporizaran.
 
Una cosa más, los expertos aseguran que luego de que se enfriarán las cenizas alrededor de los cuerpos, la lenta desaparición de la carne permitió que se hiciera una cavidad en torno al esqueleto, la cual se rellenó de yeso y así la se consiguieron conservar algunas víctimas.
 

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