A 15 Años de la Obra Maestra "Mulholland Drive"; 10 Datos

 
Como si su naturaleza no fuera lo suficientemente controversial, de unos meses a la fecha Mulholland Drive (2001), de David Lynch, ha vuelto a estar en boca de todos. La razón: Su selección como la mejor película del Siglo XXI de acuerdo al conteo que la BBC realizó convocando a 177 críticos de diferentes países.
 
Sin embargo, a pesar de la polémica que desata (para muchos) la elección de esa cinta, la verdad es que su lugar es el resultado de una afortunada (y nada casual) coincidencia en la que varios periodistas la seleccionaron como su número uno sin siquiera haberse puesto de acuerdo. En otras palabras, su calidad es contundente. E imposible de olvidar.
 
Esa es, quizás, la gran virtud de Mulholland Dr.; La sensación posterior. Se nos presenta como un filme, se convierte en otro, y termina siendo nada y todo ello a la vez. Y lo mejor es que posteriores revisiones siempre ofrecen nuevas lecturas sin perder un ápice de asombro ni impacto. Casi de forma involuntaria Lynch dirigió un thriller jamás visto y con ello firmó una obra maestra. Una más, para algunos.
 
A manera de homenaje y hoy que Mulholland Dr. cumple quince años de su estreno oficial en los cines de Estados Unidos, les presentamos una lista con diez cosas que posiblemente no conocían del filme. No faltará el fan que se sepa esto de memoria, pero, como la película misma, siempre vale la pena regresar a la trivia.
 
ORIGINALMENTE SE CONCIBIÓ COMO SERIE DE TV.
 
El acuerdo estaba hecho: Mulholland Dr. sería un misterio televisivo ambientado en la escena de Hollywood. Así, en 1999, Lynch filmó el piloto con un presupuesto de siete millones de dólares. La protagonista era un spin-off de Twin Peaks y el final quedaba abierto para darle continuidad a la historia. El proyecto, sin embargo, no fue del agrado de los ejecutivos de ABC, quienes lo rechazaron con todo y que Lynch realizó re-shootings y cambios para recortar la duración y tomar en cuenta sus sugerencias. A pesar ello, el proyecto generaba desconfianza por su violencia y Naomi Watts no convencía por “ser muy vieja para estrella de T.V.”, así que fue cancelado.
 
Sin embargo, un año y medio después, la francesa Studio Canal Plus compró el piloto a la ABC por la misma cantidad y puso un par de millones extra para que Lynch lo convirtiera en un largometraje de dos horas, a lo cual él en un inicio estaba reticente, pero terminó aceptando la propuesta
 
Debido a la construcción de sets, ampliación del reparto y horas extras de metraje, el presupuesto final terminó siendo de 14 millones y los ejecutivos de Studio Canal + ni siquiera tuvieron acceso a un screening privado y vieron el corte final como cualquier mortal, en su estreno en Cannes en el 2001. Está de más decir lo satisfechos que quedaron.
 
 
LA HISTORIA TIENE UNA ALUSIÓN AUTOBIOGRAFICA.
 
Aclaración: De ninguna forma es que Mulholland Dr. sea la historia de Lynch o tenga una conexión directa con algún personaje, pero sí referencia. Específicamente en la escena que tiene lugar en las oficinas de Ryan Entertainment, donde a Adam Kesher (Justin Theroux), el director de la cinta The Sylvia North Story, se le presiona para que seleccione a una actriz llamada Camilla Rhodes como su protagonista a pesar de que él desea todo lo contrario.
 
En ese sentido, Lynch ha llegado a declarar que esta escena estuvo inspirada en su propia vida, haciendo alusión a la misma Mulholland Dr., es decir, tener un proyecto, enamorarse de él, trabajar duro y que después dicho material vea amenazada su existencia por no aprobarse el corte final y por tener gente encima diciendo qué hacer y qué no. Una experiencia, “de pesadilla”, según sus propias palabras. Y ya que estamos en ello…
 
 
ANGELO BADALAMENTI HACE UN GRAN CAMEO.
 
 
En la misma escena, son dos siniestros ejecutivos de cine (o más bien mafiosos), los hermanos Castigliane, quienes con el mínimo de palabras pero muchas miradas matonas, dan a conocer a su actriz diciendo que “esa es la chica”. Léase, es la protagonista sí o sí.
 
Estos dos personajes están interpretados por el actor Dan Hedaya y por el gran Angelo Badalamenti, quien ha sido el compositor musical de cabecera de Lynch.
 
El cameo consiste en Badalamenti murmurando una y otra vez “this is the girl”, pero lo que convierte en memorable esa escena es cuando pide un café espresso (de los mejores del mundo, le dicen, y el cual es una constante a lo largo del filme) y tras probarlo lo escupe con un desagrado incómodo hasta la médula. Una de esas imágenes que se quedan en la cabeza. Algo que Lynch sabe hacer con facilidad pasmosa.
 
 
HAY UNA REFERENCIA A JACK NICHOLSON.
 
La frustración del personaje de Kesher (el director), lo lleva a romper el parabrisas del auto de un productor con un palo de golf. Este acto tiene un antecedente real, en el cual en 1994 el actor Jack Nicholson hizo lo propio con sus palos de golf después de tener un incidente con otro automovilista en el freeway de Los Angeles.
 
Curiosamente, uno de los apodos de Nicholson es “Mulholland man”, sobrenombre que tiene su origen en su papel en Chinatown (Roman Polanski, 1974) En la mencionada cinta de Polanski, hay un personaje basado en William Mulholland, al cual se debe, no es coincidencia, el nombre de la mítica avenida.
 
 
LYNCH DIO INSTRUCCIONES ESPECIALES DE CÓMO PROYECTAR LA CINTA.
 
 
Las copias de Mulholland Dr. que se distribuyeron en los cines incluían una nota firmada por el mismísimo Lynch en la cual, de forma muy específica, les pedía a los proyeccionistas dos cosas.
 
Uno.- Que le subieran 3 decibeles más de lo normal al volumen.
 
Dos.- Que centraran el proyector de tal forma que el espacio de arriba quedara reducido lo más posible.
 
La razón de esto se debió a que, como dijimos anteriormente, la cinta fue concebida como un proyecto de televisión y por lo tanto filmada en aspecto 1.78:1, pero al ser proyectada en el formato tradicional de cine, 1.85:1, las cabezas se cortarían más de lo usual. Y de ahí su pertinente pero educada petición firmada con un: “Tu amigo, David Lynch”.
 
 
GRAN PARTE DEL EQUIPO DE PRODUCCIÓN ACTÚA EN LA PELÍCULA.
 
No sólo Badalamenti se dio el lujo de un cameo de antología, sino que Lynch incluyó a varios miembros del crew en papeles esporádicos.
 
Charlie Croughwell, coordinador de dobles.- Aparece como el limpiador que aspira el pasillo de un edificio.
 
Cori Glazer, supervisora de guión.- La mujer de cabello azul sentada el balcón en la secuencia del Bar Silencio.
 
Lisa Ferguson, segunda asistente de cámara.- Es, en tono absoluto de broma, la primera asistente de cámara en la filmación de The Sylvia North Story.
 
Sean E. Markland, jefe de utileros.- Interpreta al taxista del aeropuerto de LAX que transporta a Betty (Naomi Watts)
 
Y el que sin duda es el más especial después de Badalamenti: Lafayette Montgomery, quien interpreta al misterioso vaquero. Montgomery, como el resto, no es actor y ni siquiera trabajó detrás de cámaras para esta producción, pero está unido a Lynch por una gran amistad, pues fue nada menos que uno de los productores de Twin Peaks y Wild at Heart (1990)
 
 
HAY UNA CONEXIÓN CON EL MAGO DE OZ.
 
En realidad no es una, sino varias las conexiones que Mulholland Dr. tiene con El Mago de Oz.
 
Por ejemplo, que el personaje de Betty inicia su travesía a L.A a bordo de un taxi amarillo tal y como Dorothy la suya en “el camino amarillo”.
 
En Oz hay un personaje llamado High Coco-Lorum, quien es el Rey de una ciudad llamada Thi, ubicada al Oeste de Ciudad Esmeralda. En la cinta de Lynch, Coco (Ann Miller) es la dueña del complejo donde vive Betty y el cual también está ubicado al Oeste. De Hollywood, en este caso.
 
El restaurante donde se enlazan las varias tramas de Mulholland Dr. lleva por nombre “Winkies”. En El Mago de Oz, los winkies eran personajes diminutos que viven en el Oeste y visten de amarillo.
 
En esa misma línea, el color predominante en el interior de Winkies es el verde. En Ciudad Esmeralda de Oz, verde es el color por naturaleza.
 
La famosa escena que ocurre detrás de Winkies y que a muchos nos dio un sobresalto para el recuerdo, también tiene conexión con El Mago de Oz. En el cuento, el León cobarde llega a ciudad Esmeralda para volverse valiente pero se desmaya cuando ve “al hombre detrás del muro”. En la cinta de Lynch, el personaje de Dan (Patrick Fischler) va a Winkies para enfrentar una pesadilla que lo tiene atemorizado, pero termina desmayándose a la hora de enfrentarla.
 
En una nota aparte, hay toda una serie de teorías respecto a la importancia de este restaurante en la trama de la película, pero vamos, en esta cinta ¿qué no lo es?
 
 
NAOMI WATTS ODIÓ A LYNCH POR LA ESCENA DE LA MASTURBACIÓN.
 
Esta anécdota es ciertamente popular, pero no está de más recordarla debido a la relevancia que al final tuvo en la cinta y hasta por cómo ayudó a la carrera de Naomi Watts.
 
 
 
En la escena donde ella se masturba con furia al tiempo que llora, Watts no estaba actuando del todo, sino que sus lágrimas fueron resultado de tener que hacer eso frente a todo el crew de filmación cuando antes le había dicho al cineasta que consideraba humillante hacerlo de esa forma. Lynch fue ambiguo ante sus peticiones y prosiguió dándole una única indicación de “no llorar”. Cuando notó que Watts en verdad lloraba y lo maldecía, no dijo corte y decidió seguir filmando. Se ganó una serie de fuck you’s de parte de la actriz, pero la escena quedó en el corte final y es grandiosa.
 
 
LA PELÍCULA ESTÁ DEDICADA A LA MEMORIA JENNIFER SYME, EX NOVIA DE KEANU REEVES.
 
Seguramente varios recuerdan o han oído hablar de Jennifer Syme porque fue esa ex novia de Keanu Reeves que falleció en un accidente automovilístico.
 
Lynch decidicó Mulholland Dr a su memoria porque Syme tuvo un pequeño papel en Lost Highway (1997), pero principalmente porque su historia es trágicamente similar a la de Betty, el personaje de Watts, y murió poco tiempo después de terminado el rodaje.
 
 
LA SECUENCIA EN EL CLUB SILENCIO ERA EL FINAL ORIGINAL PARA TELEVISIÓN.
 
Y no sólo eso. Sino que se rodó cómo la conocemos gracias a un acuerdo entre Disney Touchstone Television y David Lynch, el cuál, para variar aceptó de mala gana. ¿Por qué? Porque lo que Touchstone pretendía era poner más presupuesto para “hacer” el Club Silencio, pero la intención en realidad era tener un final cerrado, es decir, una especie de póliza de seguridad a las clásicas conclusiones surrealistas y abiertas de Lynch. Los 2.5 millones que sumaron fueron demasiado como para no aceptar y Lynch accedió.
 
Al final, con la cancelación del proyecto, Touchstone quiso recuperar parte del dinero editando y distribuyendo su propia versión larga de Mulholland Dr. Y Lynch salió ganando acomodando esa escena en dónde mejor iba.
 

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