3 Históricas y terroríficas apariciones de difuntos, ¿las conocías?

 
Hay episodios de la historia que no suelen explicarse en clase. Algunos porque no tienen realmente interés para la posteridad y otros porque rozan lo inverosímil. Estas 3 históricas y terroríficas apariciones de difuntos, pertenecen a este último grupo, pero los que las sufrieron quedaron tan impactados que pensaron que era importante que se conocieran.
 
El caso del filósofo griego
 
Plinio el Joven describió en su obra el caso ocurrido en la vivienda del filósofo griego Atenodoro, seguidor de la corriente estoica. El filósofo acostumbraba a trabajar hasta altas horas de la noche y en una ocasión se vio perturbado por un fantasma portador de cadenas. La aparición lo condujo al exterior y le señaló un punto concreto del suelo. Al día siguiente Atenodoro cavó en el lugar y descubrió enterrado el esqueleto de un hombre encadenado. El filósofo procedió a desencadenarlo y a proporcionarle un entierro adecuado, tras lo cual lo cual, según cuenta Plinio el Joven, el difunto pudo descansar en paz.
 
Bruto y el cadáver de César
 
 
Los astrólogos habían avisado al propio César sobre el peligro que corría su vida y su funesto final. Bruto, el asesino, según explica Plutarco fue visitado por el espíritu de Julio César. Unos meses antes de la batalla de Filipos en la que murió, se le presentó una forma gigante y tenebrosa que al ser interrogada sobre su identidad le espetó: “Soy tu espíritu maligno, Bruto y te veré en Filipos”. La noche anterior a la batalla se le volvió a presentar. El difunto Julio César también fue visto por Casio durante la batalla, corría en medio de la lucha con los ojos fulminados. Casio horrorizado por la visión se quitó la vida con una espada.
 
El caso que relató Alberto Magno
 
 
Alberto Magno describió el caso del canciller de una iglesia de París que sostenía que podía quedarse para sí con todos los beneficios de su parroquia. Visitado por Guillermo, obispo de París para que rectificase, éste le dijo que esperaba la muerte para ver si realmente sus actos tenían castigo. A los pocos días el canciller falleció sin haber cambiado su actitud. Estando el obispo Guillermo rezando un tiempo después, se le apareció el espectro de un hombre con un aspecto repugnante. Éste le dijo que era el canciller y que había sido condenado al suplicio eterno por haberse quedado con los beneficios de su iglesia y no haberlos repartido entre los pobres. 
 
Son muchos los casos de apariciones de difuntos a lo largo de la historia, aunque la mayoría de ellos son muy sospechosos ya que parecen contener una lección ejemplarizante. 

Solo usuarios registrados pueden comentar.

BIGTheme.net • Free Website Templates - Downlaod Full Themes